La exposición excesiva al sol es el factor de riesgo más importante en la aparición de melanoma o cáncer de piel. Pero no es el único peligro de querer broncearnos sin protección ni preparación. El sol también puede causarnos otros daños en la piel como quemaduras, envejecimiento prematuro, sequedad, manchas, deshidratación, etc.
Sin embargo tomar el sol tiene muchos beneficios, ayuda a fortalecer los huesos, regula la presión sanguínea, activa las defensas, regula el biorritmo y puede ayudar a mejorar afecciones en la piel como acné.
Para conseguir un equilibrio y exponernos al sol debemos preparar la piel antes de broncearnos, lo más importante en esta preparación es permitir la activación de la melanina de forma natural. La melanina es una sustancia natural del cuerpo que determina el pigmento de la piel, el cabello e incluso del iris, además, protege a la piel de los rayos UV y cuando sus niveles aumentan, nuestra piel se oscurece dando lugar a lo que todos conocemos como bronceado.
¿CÓMO BRONCEARTE DE FORMA CORRECTA?
Paso 1: Usa una crema corporal que tenga una formulación especial rica en carotenoides naturales, este es el principal componente para la activación de la melanina, debes usarla continuamente durante 7 o 15 días antes de la exposición al sol, esta es una de las fases más importantes del bronceado, ya que estas preparando tu piel para su máximo potencial de bronceado.
Paso 2: Aplicar un aceite bronceador que contenga ingredientes con un alto contenido en betacaroteno y filtros UV que además de darte un color dorado, cuide y proteja tu piel.
Paso 3: Después de la ducha, aplica una crema corporal, que además contenga aceites e ingredientes especiales que activen la melanina y recuperen la piel como el aloe vera que proporciona máxima suavidad e hidratación, no permitiendo escamar después del bronceado y que con su uso diario te ayude a mantener el color obtenido en tu bronceado.